Skip to main content Scroll Top

Conócenos

Esa tarde en el parque, hablamos mucho con Ixmucané. Ella nos contó que la violencia es una construcción social, o sea, que surge en una sociedad donde cada persona tiene un rol y una participación.

Cuando estamos en clase, interactuamos y socializamos con otros estudiantes, nuevos o conocidos desde hace mucho tiempo. A veces, también aprendemos a ser violentos entre nosotros, sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, ayer estábamos en clase y Marcela le gritó a Ana: «Ey dame mi lápiz» y ella en respuesta al grito, le tiró el lápiz en la cabeza, todos nos reímos.

Ixmucané nos dijo que, aunque parezca algo pequeño y chistoso, ese fue un hecho violento. Gritar y tirar objetos a las personas es violencia. De hecho, reírse de la violencia es aceptar que está bien y que la vivimos como algo normal.

Es importante darnos cuenta de las circunstancias que activan nuestra violencia cuando interactuamos.
Por naturaleza, los seres humanos necesitamos convivir con otras personas, trabajar en equipo y caminar juntos para alcanzar metas y crecer como sociedad; pero estas posibilidades se ven limitadas cuando existe violencia entre nosotros.

En la escuela, en las clases, es muy fácil observar cómo algunas formas violentas se repiten con los años. Las llevan a cabo los adultos, y los pequeños aprenden a reproducirlas. Por ejemplo: la maestra te grita y te humilla, porque no hiciste la tarea. Tú te sientes triste y enojado. Como estás enojado crees que puedes gritar e insultar a una compañera de clase que te encontraste en el patio. Sin darte cuenta, haces lo mismo que te hicieron: actuar con violencia.

Ahora que ya sabemos esto, podemos evitar repetir formas violentas cuando nos relacionamos con otras personas, compañeros de clase, amigas, amigos y maestros. No es fácil, pero debemos prestar atención a nuestras reacciones en todo momento.