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Acoso callejero

Decidimos reunirnos en la parada del bus después de la escuela. Esperé todo el día con emoción para que se terminaran las clases y poder celebrar comiendo pizza y tomándonos muchas fotos.

Estábamos ya en la parada del bus, cuatro de mis amigas y yo, cuando pasó un carro lleno de hombres que se nos quedaron viendo muy feo. El que conducía nos bocinó y el que iba a su lado nos gritó: «nenas ricas». Los que iban en los sillones de atrás nos silbaron y se carcajearon.

El carro se fue, pero nosotras sentimos algo que no nos gustó: miedo y vergüenza. Yo, incluso, sentí un nudo en el estómago y me temblaron las rodillas.

Nunca nos habían gritado esas cosas ni visto de esa manera, como si no tuviéramos ropa ¡qué horror!

Esperamos un rato y luego tomamos el bus. Mi celebración continuó.

En la tarde que llegué a visitar a Ixmucané, le conté lo que me había pasado. Ella me dijo que lamentaba mucho lo que había sentido y que eso se llama:

ACOSO CALLEJERO

La violencia contra las mujeres (¿Recuerdas que antes platicamos sobre este tema?) puede darse en casa, entre la familia, y se llama «violencia intrafamiliar».

La violencia intrafamiliar es una violencia que se da en el espacio privado, se da entre las personas que forman una familia; no se ejerce únicamente contra las mujeres, sino también contra otras personas que integran la familia como las hijas y los hijos, las abuelas, los abuelos, etc.

Este tipo de violencia es reconocida en diferentes países y es penalizada, o sea, la persona que violenta puede ser acusada y sentenciada a prisión.

También existe una violencia que se da en los espacios públicos, aquellos que son para todas las personas, como las calles, los parques, ¡hasta los buses!

Ixmucané dice que esta violencia está invisibilizada y normalizada, o sea, la notamos poco y se cree que es algo normal, que así debe ser y a veces hasta se piensa que no es violencia. Por eso, no es delito en Guatemala ni van a la cárcel quienes cometen estas violencias.

Además de esto, a veces se cree que es culpa de las mujeres, por estar en la calle y no en sus casas, pero las mujeres también tienen derecho a estar en los espacios públicos libremente y de forma segura.

¿Es violencia cuando vas en el bus y alguien te intenta tocar, o cuando vas por la calle y te silban o te dicen «psst psst»?

 

Sí, eso se llama

«acoso callejero»

y es una forma de violencia en el espacio público.

Por ejemplo, cuando vas por la calle y alguien te mira como si te va a comer ¿ya sabes? Esas miradas se llaman «miradas lascivas»; cuando te silban y chiflan y te gritan cosas que a veces hacen que te avergüences de tu cuerpo, e incluso algo mucho peor, cuando te tocan, te manosean.

El acoso callejero nos afecta negativamente, pues hace que tengamos miedo de ir por las calles o que nos de vergüenza nuestro cuerpo o forma de vestir.

¿Te recuerdas cuando nos contaron sobre las relaciones desiguales de poder? Te lo voy a recordar… Se refiere a la creencia de que los hombres tienen más derechos que las mujeres, que tienen poder sobre las mujeres. Por ejemplo, los hombres sí pueden estar en las calles y es poco probable que alguien vea su cuerpo y les grite groserías u obscenidades. En cambio, se cree que las mujeres deben estar en la casa y si salen a las calles se arriesgan a que las violenten con acoso callejero.

Creer que las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres ¡está muy mal!
Todas las personas tenemos los mismos derechos y negarlo es violarlos.