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Ser hombre y el acoso

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¿Recuerdas que te conté que a veces me dicen que no debo llorar, que debo ser valiente y que no está bien que exprese mis emociones? Pues también me han dicho que es normal que me meta en peleas o que a veces debería ser más agresivo, porque así somos los hombres. ¿Sabes? Incluso, una vez escuché que unos amigos decían que un chico de mi escuela le levantó la falda a una amiga porque es hombre y no se pudo controlar, que eso es normal. Cuando le conté esto a Ixmucané, ella me explicó que todas esas ideas sobre cómo deben ser los hombres se originan en algo que se llama:

«masculinidad hegemónica».

Te contaré un poco más sobre esto:

De hecho, a lo largo de la vida se nos enseña que para «ser hombres» debemos llenar las expectativas impuestas desde los roles de género. En la sociedad se han construido una serie de ideas sobre las formas en que los hombres deben sentir, actuar y pensar.

 

Estas ideas constituyen la «masculinidad hegemónica» y hacen que los hombres actúen así:

La masculinidad hegemónica se aprende y se refuerza en los espacios de socialización como la familia, la escuela, los medios de comunicación, el trabajo y otros espacios. Hay muchas formas en que las dinámicas masculinas se mantienen, pero una de las más importantes es la vigilancia.

Conoce el testimonio de Luis:

Dentro de la lógica de la masculinidad hegemónica, los hombres ejercen su poder a través de distintas manifestaciones de violencia, entre ellas: el acoso callejero, eso que Luis menciona como «molestar».

 

Conoce el testimonio de Gerardo:

Recuerda que:

Las ideas que constituyen la masculinidad hegemónica son:

  1. Usar la violencia y discriminación contra las mujeres como algo natural.
  2. Considerar los cuerpos y las vidas de las mujeres como su propiedad y posesión.
  3. Controlar la sexualidad de las mujeres y limitar los comportamientos que se salen de lo que se cree normal y que favorecen la autonomía de las personas.