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Mitos sobre el acoso callejero

Mito 1. « Eso le pasa solo a las mujeres “bonitas”».

¡Falso!  La belleza es relativa. A todas nos ha pasado: alguien nos dijo algo en la calle tan rápido que ni les dio tiempo de ver si somos bonitas o no, según ellos.

Mito 2. «Si las mujeres no dicen nada es porque les gusta».

No, el acoso no nos gusta. Hay varias razones por las cuales, las mujeres, no respondemos al acosador: nos da miedo y esto nos lleva a creer que es mejor ignorarlos a enfrentarlos.

Mito 3. «A las mujeres no les molesta el acoso cuando el hombre que lo hace es “guapo”».

¡Falso!  No nos importa cómo se ve el acosador, ni si lo consideramos guapo o no. Al acosarnos, violenta nuestros derechos y eso nos molesta.

Mito 4. «Las mujeres tienen la culpa porque se visten para atraer a los hombres».

Nada justifica la violencia ni la vestimenta. Sin importar cómo vas vestida: falda, short, pantalón, suéter, cuello de tortuga, camiseta… aun así puedes ser acosada.

Mito 5. «Es la naturaleza de los hombres molestar a las mujeres».

Esto no es cierto, acosar no es un «instinto natural» de los hombres y de las personas en general. Es una conducta aprendida desde la niñez, por lo tanto, puede modificarse y eliminarse.

Mito 6. «Lo hago para halagarlas, para hacerles saber lo bonitas que son». «Es solo un piropo, no es acoso».

El piropo es acoso. Los halagos nunca vienen de un extraño, sino de alguien que te conoce y tiene tu consentimiento. El acoso callejero viene, generalmente, de alguien a quien no conoces.

Mito 7. «Es solo un comentario. Si no les gusta, pueden elegir no hacerle caso y seguir con sus vidas».

Esto es un mito porque no es solo un comentario, nos provoca miedo, inseguridad y nos impide sentirnos libres. No podemos cerrar los ojos ante la violencia. Por ejemplo, si te roban no vas a ignorarlo y «seguir con tu vida», sino que tratas de buscar justicia. El acoso callejero es una violencia que debemos enfrentar y eliminar.